A veces nos gusta balancearnos en la inseguridad, aún a riesgo de perder el equilibrio y caer al vacío. Mejor estaremos si nos apartamos del precipicio que nos lleva a cometer el mal. No olvidemos que somos débiles y la tentación es siempre fuerte. Tengamos la valentía de alejarnos del precipicio, porque si no lo hacemos, terminaremos por caer en el abismo.

Estar en paz con Dios es vivir con alegría la fe del Evangelio. Esto no es posible ocultarlo. Porque se





