La costumbre de dejar pasar las pequeñas imperfecciones, las cosas que, aparentemente no tienen importancia, nos lleva, sin que nos demos cuenta, a ver como pequeño el gran defecto y asumirlo como algo normal. Solamente si nos esforzamos en eliminar las faltas pequeñas estaremos poniendo barreras a las grandes.

Foto: R. Misas «Mándame ir a ti sobre el agua» XIX T. ORDINARIO (Mt 14, 22-33) Una iglesia abierta día





