Querer ser cristianos prescindiendo de la cruz es imposible. Porque en ella murió nuestro Salvador y ella no solamente es el símbolo de nuestra fe, sino el camino por el que tenemos que andar si realmente queremos vivir siendo fieles a Cristo. Abrazarnos a la cruz no consiste únicamente en mostrar nuestra identidad como creyentes, sino en estar dispuestos a que nuestros actos sean acordes con el Evangelio.

Foto: R. Misas «No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» XXIV T. ORDINARIO (Mateo 18,





