Sin caridad, estamos lejos de lo que Jesús nos pidió que hiciéramos. Cada uno de los cristianos tibios tenemos nuestra parte de responsabilidad en que la sociedad no camine por los senderos de la paz, de la justicia y de la fraternidad. Como creyentes, nuestra obligación es vivir el amor a Dios que ha de estar necesariamente unido al amor a los demás. Si ejercemos la caridad como es debido, seguro que transformaremos nuestras vidas y las de los que nos rodean.

María, madre de Cristo y madre de la iglesia de la que somos miembros, es la luz que nos alumbra




![El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod](https://live.staticflickr.com/65535/40879856353_76b94e98d4_o.png)
